El cartel del festival, diseñado por Patricia Cruz, está inspirado “en el feminismo, en el trabajo entre bambalinas y en el confinamiento”

El Festival Internacional de Teatro Contemporáneo ‘Lazarillo’ ya calienta motores. La organización ha confirmado que la 46ª edición se celebrará del 21 al 30 de agosto adaptada a la nueva realidad y apostando “por el teatro de carácter social, transgresor e innovador”. También ha presentado el cartel del festival, que ha sido diseñado por la artista valdepeñera Patricia Cruz.

Teatro de sala, teatro de calle, música y actividades complementarias formarán la programación del Festival Internacional de Teatro Contemporáneo ‘Lazarillo’ 2020. Será presentada en los próximos días y buscará hacer las delicias del público que se dé cita en Manzanares entre el 21 y el 30 de agosto. Desde la asociación teatral ‘Lazarillo TCE’ agradecen el apoyo del Ayuntamiento de Manzanares, de la Diputación Provincial de Ciudad Real y de la Junta de Comunidades de Castilla- La Mancha, y se congratulan por poder sacar adelante el evento “en un año difícil”.

La directora del FITC ‘Lazarillo’, Cecilia Amores, ha señalado que el equipo siempre ha apostado “por seguir trabajando en el festival sin perder de vista la excepcional situación de crisis sanitaria”, adaptándolo a las medidas de seguridad recomendadas por las autoridades sanitarias “en lo referente al aforo, a la distancia física, al uso obligatorio de las mascarillas y a la higiene y desinfección”. El objetivo, en palabras de Amores, es “seguir apostando por la cultura como un sector profesional muy importante y como un dinamizador social necesario siempre y demostrar que es compatible con las medidas de seguridad sanitaria”.

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Feminismo, trabajo entre bambalinas y confinamiento

Patricia Cruz, que ya expuso con gran éxito en una de las anteriores ediciones del festival, ha sido la encargada de realizar el cartel de la 46ª edición del FITC ‘Lazarillo’. La artista valdepeñera detalla que ha querido representar el teatro “a través de una figura femenina en su forma más clásica”, con una corona de laurel, “y reivindicar la lucha feminista de la mujer en el mundo con pequeños techos de cristal que se ven también en las artes escénicas”.

Esta mujer, además, se encuentra encajonada “como recuerdo al sentimiento de agobio y la necesidad de salir que tenía la población en mitad del confinamiento por la pandemia”, apunta Cruz. Para la ilustradora el teatro “es un pequeño juguete recortable que simboliza la fragilidad de las actividades culturales en la actualidad, pero que está reforzado por quienes siempre estuvieron detrás (técnicos, escenógrafos y montadores), representados en el cartel por andamios y cuadros de luces”.

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